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Equilibrio entre la vida laboral y familiar

El equilibrio de la vida laboral, personal y familiar de los colaboradores se ha convertido en el mayor reto para la gestión de las personas en las organizaciones de hoy.

 

Las variables para la gestión del personal cambian en la medida en que las necesidades sociales y laborales de los colaboradores se modifican y adquieren mayor importancia en escenarios que antes no se consideraban parte de la responsabilidad de las empresas. Ante este panorama, surgen algunas preguntas interesantes:

¿La motivación de los colaboradores es responsabilidad de la empresa, de ellos mismos, de la familia o del sistema educativo?

¿Cómo se logra y se sostiene el compromiso de los colaboradores?, ¿qué es compromiso en la realidad actual?, ¿más tiempo es igual a más compromiso?

¿Es posible lograr resultados de empresa mientras se gestionan el bienestar y el desarrollo de los colaboradores?

¿Las horas de trabajo y la permanencia en la organización garantizan resultados y productividad?

Estas y otras preguntas se redefinen permanentemente. Además, plantean retos técnicos en la forma de comprender y gestionar la relación entre la empresa, el empleado y su familia, por cuanto el equilibrio de la vida laboral, personal y familiar constituye una oportunidad y una herramienta de gestión que permite abordar los asuntos vitales de los colaboradores y con ellos, comprender su dinámica profunda, además de sus motivadores esenciales.

No obstante, la sola intención o declaración estratégica son insuficientes para lograr una cultura organizacional alineada a la conciliación (entendida esta como el equilibrio o balance de la vida laboral, personal y familiar y la gestión integral del bienestar), pues se requieren herramientas que provean una estructura técnica para gestionarla en todas las áreas de la organización.

Modelo efr: una mirada integral del talento humano

El modelo efr, o empresa familiarmente responsable, es un esquema de gestión que dinamiza el quehacer integral de los colaboradores, alineándolo con los propósitos de la organización. Nace del reconocimiento cada vez más sentido de comprender que el trabajo y la familia son dos actores que se complementan para llevar una vida equilibrada. De alguna manera, todos reconocemos que los dos se han distanciado en la vida práctica, pues familia y trabajo parecieran dos rivales en términos del tiempo y la dedicación que les procuramos.

Adicionalmente, se requiere observar el clima laboral de la organización ya que en ella pasamos gran parte de nuestra vida. La relación con el jefe y los compañeros de equipo, la pasión por lo que hacemos, y el sentir que la organización se preocupa por nuestras necesidades y que lo que hacemos contribuye a un propósito superior, son

factores que cada vez más impulsan nuestra vida laboral y afectan positiva o negativamente nuestro compromiso y, en consecuencia, nuestra productividad.

La sola remuneración económica ya no es suficiente para ganar el corazón y el talento de las personas; se requiere además, ofrecer compensación al salario físico (salario por compensación) y al salario emocional, entendido como el reconocimiento de su condición de ser humano, el buen trato, la calidez y las posibilidades de desarrollo integral. Por tanto, dignificar las relaciones laborales es una meta de las organizaciones para quienes su valor (no activo) más importante son las personas y el talento que despliegan.

Una organización que gestiona su talento humano desde esta mirada integral logra beneficios internos y externos que aportan al mejoramiento de la productividad y, por ende, de la sostenibilidad. Entre estos beneficios se cuentan las mejoras en el compromiso y la estabilidad de los colaboradores, en el clima laboral y la relación entre compañeros, en la planeación y gestión eficiente del tiempo, el aumento de la satisfacción de los colaboradores, la identidad de la empresa en el seno del núcleo familiar y la disminución del estrés y los conflictos laborales; se atrae nuevo talento, se eleva la reputación tanto externa como interna, se optimiza la oferta de valor que dan los colaboradores a sus empresas y sus clientes; se incrementa el desarrollo de los equipos, y se consolida una cultura organizacional en la que se logran objetivos a través del bienestar y la satisfacción del personal.

 

Los cambios en la sociedad, las familias y las empresas, y las prioridades de las personas, están llevando a un replanteamiento en la forma de entender y gestionar el mundo laboral. De otro lado, las organizaciones aumentan sus exigencias para satisfacer las necesidades de unos clientes más conscientes y sensibles.

Este es el reto de las organizaciones de hoy: aumentar su competitividad y productividad con trabajadores y familias felices

Reconocer a la familia como eje vital de las personas es un ejercicio de profunda trascendencia que lleva a cerrar las brechas que tanto afecta la vida de nuestros hijos, pareja y otros seres queridos

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Etiquetas: modelo efr, Responsabilidad Social, Vida laboral

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