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Editorial
Acariciar y no golpear; dialogar en vez de gritar

¿Sabía que el maltrato en el hogar es la semilla de la violencia en la sociedad? ¿Que el maltrato deja una huella irreparable en el cerebro de los niños? ¿Que el desarrollo cerebral depende de las primeras interacciones que tenga el niño con su madre, padre o cuidador? ¿Que un bebé que padece condiciones extremas de violencia y negligencia en su hogar, sufre un daño cerebral irreversible que lo hace más propenso a actuar con violencia cuando se convierta en adulto?

Creencias como aquellas que “la letra con sangre entra”, “a mí me educaron así ”, “a mí me pegaron y no me pasó nada”, reflejan el arraigo que tiene el uso de la violencia como mecanismo de educación en nuestra sociedad. Un niño que crece en un ambiente hostil tendrá menos probabilidades de tener relaciones positivas con los demás y con su entorno. Igualmente, tendrá un menor desempeño escolar debido al estrés que produce ser víctima de violencia.

Es por ello que padres, madres y cuidadores conforman el grupo fundamental que hará que un niño crezca y se desarrolle en un ambiente sano o por el contrario, en uno tóxico. Y son justo ellos (padres, madres y cuidadores) el principal grupo impactando por la Alianza ‘Por una Buena Crianza’, que busca prevenir el maltrato infantil y construir una infancia feliz para los niños de Colombia, empezando por el Valle del Cauca.

La Alianza está conformada por un conjunto de organizaciones públicas y privadas y por Comfandi, todas articuladas para erradicar cualquier acción que cause daño físico visible e inmediato, daño emocional, maltrato físico, maltrato verbal, maltrato psicológico o negligencia.

Los invitamos a seguir los 10 mandamientos de la familia para la buena crianza:

  1. Reconocemos nuestra realidad y los motivos que tenemos para vivir con esperanza.
  2. Dialogamos con nuestros hijos; aceptamos y validamos sus sentimientos.
  3. Les expresamos nuestros sentimientos con sinceridad y respeto.
  4. Nos preocupamos por nuestro bienestar y regulamos el estrés.
  5. Escuchamos y observamos a nuestros hijos para comprenderlos.
  6. Les expresamos nuestro afecto: con la mirada, caricias y palabras amorosas.
  7. Comemos en familia y creamos momentos especiales para cultivar el amor.
  8. Jugamos y dedicamos tiempo de calidad para disfrutar con nuestros hijos.
  9. Reconocemos y apreciamos las cosas que nuestros hijos hacen bien.

10. Ejercemos nuestra autoridad con firmeza, serenidad y amor, antes que reaccionar con violencia.

Etiquetas: bienestar, Comfandi

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